ACABAR CON LA CULTURA DEL DESPERDICIO

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La tecnología, la publicidad y su abrumante plataforma de imágenes y estímulos nos atraen a la acción del consumo.

Todo lo que hay que tener para sentirse bien y ser parte dé, en este caso la moda, la vestimenta. Vivimos en un momento fast fashion (moda rápida) donde vemos cambios constantes de colecciones a bajo precio. Es en el bajo precio o en el descuento donde nos atrapa el consumismo.

Compramos algo súper barato, pero sin pensar su funcionalidad; es como ir al kiosco, donde compras algo al paso. Por ejemplo: en la avenida San Martin tenemos Isadora y Todomoda, yo hice esto de entrar “A ver que onda, que hay de nuevo” y algo me terminé llevando ¿lo hicieron alguna vez?

Sin ánimos de juzgarnos, esto lo escribo para reflexionar. No es un camino difícil tomar otras decisiones respecto al consumo, para esto es muy importante conocernos, conocer nuestro cuerpo, formas, colores, eso nos da la pauta para hacer elecciones seguras. Es decir, yo no me voy a comprar algo solamente porque está de moda, antes voy a pensar si es para mi cuerpo y mi estilo de vida, pensar en todas las posibilidades de uso.

Mediante el servicio de guardarropas, por ejemplo, se hace una visualización consciente (y hasta de shock) de las prendas que tenemos para darles otro destino.

El propósito es salirnos “del usar y tirar” cuando podemos reciclar, devolver e intercambiar.

Este nuevo enfoque respecto al cambio climático permite que nos acerquemos en términos de comunidad: compartir, intercambiar, usar y tener sólo lo necesario, ¿Cuántas de nosotras sabemos arreglar prendas? ¿Vemos las etiquetas? ¿Cómo se usa, cómo se lava, cómo se le da mayor vida a la prenda? ¿Le compramos a pequeños emprendedores/diseñadores?

 

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Los diseños de las grandes casas son una ilusión (económicamente hablando) son piezas exquisitas sin dudas, pero como dijo la influencer y modelo Lucia Masau “A medida que los consumidores estén más informados, la industria no tendrá más opción que adaptarse a sus necesidades.”

 Desde nuestro pequeño lugar podemos hacer algunos cambios en nuestros comportamientos como las compras conscientes, el arreglo de prendas, mirar con atención las etiquetas, organizar y promover ferias garages que tan lindas son.

Las cosas más peculiares y duraderas se encuentran en las ferias. Oh sí.

Dejo algunos datos desde la página de la ONU para tener en cuenta. Cuentenme cómo lo trabajan desde sus casas

 

Impacto ambiental de la industria de la moda:

Se requieren 7500 litros de agua para producir unos jeans

El sector del vestido usa 93.000 millones de metros cúbicos de agua cada año, una cantidad suficiente para que sobrevivan 5 millones de personas

La industria de la moda es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global

La producción de ropa y calzado produce el 8% de los gases de efecto invernadero

Cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura

La producción de ropa se duplicó entre 2000 y 2014

 

https://news.un.org/es/story/2019/04/1454161

Un Comentario

  1. Definitivamente las cifras no mienten. Me parece que otros comodities como la mineria ilegal hacen mas danios a la vida humana.

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